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Tendencias en mascarillas faciales: problema medioambiental

Las tendencias en la fabricación de mascarillas faciales están enfocadas en confrontar el problema medioambiental. Debido a la tasa actual de infección por COVID-19 el desperdicio de estas máscaras está creando más tierras y océanos invadidos por desechos intolerables. Las mascarillas quirúrgicas y las mascarillas de belleza son productos elaborados con tejidos especializados. Tienen el objetivo básico de proteger el rostro de la agresión de microorganismos y contaminantes.

Materiales utilizados en su fabricación

Estas máscaras se fabrican actualmente mediante capas fabricadas generalmente con tejidos no tejidos de fusión por hilado y soplado en fusión a base de fósiles. También mediante técnicas emergentes como el electrohilado o las tecnologías de extrusión de película texturizada.  Por tanto, son productos que surgen de la convergencia de diferentes disciplinas sanitarias como la ciencia biológica, la nanotecnología, la ciencia de los materiales, etc. Los avances han dado lugar a un diseño y fabricación de novo de materiales y biomateriales innovadores de nanoingeniería.
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Tipo de mascarillas

Las mascarillas quirúrgicas están formados genéricamente por tres o cuatro capas finas, predominantemente con polipropileno (PP) para obtener un tejido no tejido o film texturizado, caracterizado por las diferentes dimensiones de sus fibras y espacios interfibrilares.
El polipropileno (PP) domina como el segundo mayor utilizado, por su bajo costo y simplicidad en el procesamiento y uso.

Las máscaras de belleza deben movilizar las defensas endógenas de la piel y los sistemas de desintoxicación celular. Se supone que podrían incrementar la autodefensa de la piel, volviéndose más efectivas y proactivas para salvaguardar los ecosistemas cutáneos. Como consecuencia, podrían promover la respiración de la piel y normalizar el recambio celular fisiológico, evitando así los fenómenos de envejecimiento prematuro
Es posible reconocer siete tipos básicos de mascarillas faciales con diferentes beneficios: mascarilla de arcilla o barro, mascarilla en crema, mascarilla en gel, mascarilla peel-off, mascarilla de carbón, mascarilla para dormir y mascarilla de hoja.  Generalmente están hechos de tela de algodón mezclada con poliésteres sintéticos, biocelulosa y otros polímeros infundidos con ingredientes activos cosméticos.

Mascarillas faciales de cirugía y belleza: el problema medioambiental

La mayoría de las mascarillas quirúrgicas y de belleza y sus envases están hechos de polímeros derivados de fósiles, cuyo reciclaje es difícil. Estos materiales no son biodegradables, lo que contribuye a empeorar la contaminación mundial por desechos plásticos y al mismo tiempo aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero.

Actualmente el problema de los desechos plásticos se ve agravado por el problema de COVID-19 debido al mayor uso de productos protectores y desinfectantes. Un número cada vez mayor de países, de hecho, alienta a los ciudadanos a usar equipos de protección que lamentablemente están empaquetados en plástico fósil 

Polímeros innovadores renovables y biodegradables

Los polímeros de base biológica se procesan generalmente en industrias estándar de no tejidos y mediante técnicas de fabricación de alto rendimiento (soplado en fusión, unión por hilado y fundición).

La tecnología de electrohilado es la más utilizada en la medicina cosmética porque puede crear fácilmente andamios fibrosos tridimensionales, imitando la matriz extracelular nativa (MEC). Esto permite la función e interacción normales de las células de la piel. Además, es posible obtener nanofibras poliméricas de tejidos de tamaño fino, caracterizadas por su mayor efectividad debido a su alta relación superficie / volumen. El uso de esta técnica podría ser una alternativa a la producción tradicional de tejidos hilados o fundidos por soplado.

En cuanto a materiales de base biológica, la clase de polisacáridos consiste en polímeros muy hidrofílicos, capaces de retener agua cuando están húmedos. Con la posibilidad de transferirla a la piel, cuando entran en contacto con su superficie. Algunos de estos polisacáridos, de hecho, pueden ser solubles en agua o insolubles pero fácilmente suspendibles, como el almidón, la celulosa o las nanofibrillas de quitina, obtenidas como un polímero recubierto de cargas positivas.  Los biopoliésteres menos hidrófilos, como PLA y PHA, pueden someterse fácilmente a metodologías de procesamiento convencionales para producir tejidos no tejidos. Las tendencias industriales actuales están orientadas a obtener estos polímeros solo de fuentes renovables, por tener en los próximos años más comercialmente biopoliésteres totalmente biobasados.  

En conclusión, de acuerdo con los principios de la economía circular-verde y en línea con los conocimientos científicos actuales, tanto las mascarillas quirúrgicas como las de belleza podrían estar elaboradas con ingredientes obtenidos a partir de materiales renovables y biodegradables, contribuyendo así a reducir los residuos contaminantes a nivel mundial y mantener las materias primas naturales materiales y la biodiversidad del planeta para las generaciones futuras.

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